Buenos días, queridos/as/es amigos/as/es de este blog.
Ante todo una advertencia: no tengo nada interesante que contar.No he matado ningun pajaro con la mirada, no tengo opinión reseñable sobre los hechos de la trama Güntel y la panda de chorizos corruptos que forman la clase política de este nuestro país.
Vamos, que paso de todo hoy. Solo espero que todo pase de mi también: no pido mucho….
En mi vida no pasa nada memorable: el tic tac del tren pasa lentamente… o era el chachacha del reloj? Ay, no se, estoy con fusa, con redonda, con corchea, con semicorchea, y semifusa.
Podríamos decir que el trabajo me absorbe: como poder podríamos decir también que las tardes ya no son tan largas, pero si languidas, y que las mañanas están llenas de taladros y martillazos en la oficina de al lado. Zen, Kara, Zen…
Sigue el camino del Zen. Respira profundamente y no, no puedes matar a los albañiles. Lo mismo tienen familias. Y no te apetece ir a la carcel: allí no hay internet. Y eso no nos gustaría.

El camino del Zen es amarillo: al final hay un castillo, en la ciudad esmeralda con un mago que te concede todos los deseos. Huys, ese era otro cuento ¿no?, uno con zapatos rojos, brujas malas y espantapajaros sin corazón. O eran sin valor? Me lio. el camino del Zen es amarillo y confuso
Necesito un café con leche y una lima de uñas: se me han roto 2 con la tontería.

Lindsay parece una hija, o mejor dicho un clon, de Donatella, que pena por ella.
Jeje