A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Ya sabeis que la semana pasada estuve en Logroño: una ciudad que apenas ví, y es una pena, porque me pareció que la gente era acogedora y amable, la verdad.
La noche que llegué me fuí directamente a mi habitación y abrí el menú del servicio de habitaciones: estaba tan cansada que no me tenía ganas de salir a buscar un restaurante. Quitarme los zapatos, darme una ducha y ponerme el pijama me parecía un plan de lo más apetecible y practico, teniendo en cuenta que debía acostarme lo antes posible para estar todo lo chispeante que pudiera al día siguiente en mi charla.
Me decidí por una ensalada Carlton y un Sándwich Club: lo más parecido a la comida rapida que puedes encontrar en un hotel. Con esa elección no fallas, y era demasiado tarde para meterme una sopa de ajo entre pecho y espalda.
Acerté plenamente con la ensalada: deliciosa y fresca, lo mejor era el esparrago de Tudela. Dulce y suave, sin una hebra en su grueso tronco. Aceitunas negras y verdes, brotes de soja y bonito completaban una ensalada que consiguió quitarme el hambre y el cansancio, y casi no le di una oportunidad al sándwich de pollo asado, que dejé casi intacto.
Lo peor: los bollitos de pan estaban duros…
De beber, agua Bezoya: una de las peores aguas embotelladas, aunque eso es una opinion personal.
Después de esta cena, nació la idea: ¿por que no crear una serie de post dedicados a los servicios de habitaciones de los hoteles a los que viaje? Así que este es el primero de muchos (o eso espero)
Supongo que si estabas cansada… es lo que hay… pero mira que te recomendé la Calle del Laurel.
Ya, si lo se, y lo tenÃa en mente: pero el viaje en tren me mató… llegué arrastrándome al hotel :)