• Por chat. Evítate esas escenas llenas de silencios incómodos y ojos enrojecidos. Esos exabruptos de llanto y reclamos a gritos. La tentación de partirle la cara. El chat es inocuo, puedes fingir que no te importa y hasta sonreír sinceramente:
Te dice: ¿Entonces se acabó? ¿Cómo?
Tú dices: ¡Sí! Qué bueno que terminamos, ¿no te parece? Bye bye. :)
• Por mail. Antiguamente se valía cortar por carta si y sólo si era una relación a distancia. Tenía sus ventajas porque como el correo tardaba semanas en llegar, cuando la persona recibía la carta ya no había remedio alguno. Sin embargo, el mail también tiene virtudes: puedes no dar explicaciones; puedes cortar con muchas personas simultáneamente si les mandas el mail en grupo; puedes mandarle el video humillante que le tomaste para recordarle que lo tienes en tu poder y que puedes subirlo a youtube cuando se te antoje.
• Por SMS. Breve. Contundente. Abreviado. Basta medio minuto para decirlo y a otra cosa.
• Por blog. Lo mejor para humillar, casi tan bueno como el SMS. Expones sus diálogos más absurdos. Lo mal que te trató. Y decenas de lectores van a opinar para apoyarte, para decirte que qué bueno, para agregar insultos contra su deleznable persona. Así, cuando lea tu blog —porque ten por seguro que lo hará—, verá cómo la opinión pública se ha puesto de tu lado.
visto y adaptado de aquí
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