Como la conexión estaba a precios prohibitivos hasta para una enganchada a Internet como yo, mientras estuve en el barco no publique ninguna de estas cronicas de un crucero con logitravel. Pero no quería que se quedaran sin publicar: son las impresiones y sensaciones que se tienen mientras se navega, a la luz de una luna preciosa. Queria que las leyerais para que, en cierta manera, podais compartir conmigo mi primer viaje en barco.
Esta es la primera cronica del crucero que los de logitravel nos han invitado a las mujeres tic y a otros bloggers.
Ayer fue un día de las primeras veces, a saber: la primera vez del ave Madrid-Barcelona, la primera vez que me subía en un barco tan grande, la primera vez que zarpaba de un puerto. El barco toca su bocina cuando sale del puerto y es emocionanteeeeeeeeeeee.
Sientes que empiezas las vacaciones en el mismo momento que ves pasar a tu lado, en el puerto, un barco como el tuyo lleno de gente en bañador y bikini y piensas: “Por los dioses de Kobol, tendré yo esa pinta despues de 3 días en el barco? Me dará por saludar en bañador al barco vecino?”
Los cruceros son como los conocemos todos los que no hemos ido a uno: recepciones enormes, camareros serviciales, incluso tu asistente personal al que puedes llamar cuando necesites algo, mucho dorado y sol.
Pero son algo más. Alejarte de la tierra y vivir en un barco con todas las comodidades es, al principio desconcertante, pero embriagador. Mirar durante horas la costa catalana ha sido una experiencia que ahora mismo no cambio por nada.
El tiempo se detiene, y el cuerpo se siente casi igual de relajado que el reloj.
Sentada en la cubierta 13, con una piña colada, he comprendido el verdadero valor de esta manera de viajar.
Lo primero y más extraño, es que el barco vibra. Si estas en el exterior, notas que vira a babor y a estribor, pero en los camarotes y salas interiores no notas nada.
Es bastante estable. Solo al andar notas algo parecido a cuando caminas en el ave, solo que mucho más suave.
Cuando hemos llegado a la cabina lo hemos flipado. La ventana de la terraza estaba abierta, y ha sido para quedarse con la boca idem. Impresionante, increíbles vistas al mar! Ahora estoy en la terraza, iluminada por una luna naranja que se ha aclarado mientras escribía y es prácticamente blanca. El mar está a mis pies, a la derecha, y veo desde aquí la espuma, que aclara el mediterraneo de un azul oscurisimo, casi negro, a un turquesa oscuro. (creo que ha vuelto a poseerme el becquer que llevo dentro).
Bajo esta luz se ve claramente el horizonte: el mar es como un cristal traslucido.
Despues de este comprensible ataque de lugares comunes sobre el mar, la noche y la luna, tengo que comentaros que la comida esta buena. Y es mucha. Hay comida todo el rato. La bebida la tienes que pagar, lo que es un coñazo tremendo, sobre todo en los almuerzos y cenas.
Tienes tu mesa asignada para la cena y siempre cenas con las mismas personas. Eso hace facil que entrables conversación y hacerlo más agradable. Hemos estado charlando un poco de todo, y despues nos hemos venido a la cabina, a disfrutar de la terraza y de la luna.
Está lleno de italianos. Nunca habia estado rodeada de tantos, y la verdad, es un poco… extraño. Son ruidosos (como los españoles), se creen muy guapos (y visten lino blanco con boxes negros). Queridas mujerestic, esto está realmente lleno de italianos de todas las edades: de niños a viejecitos* .
A veces el barco hace ruidos, y me hace pensar en como serían los ruidos que hacían barcos como la Pinta, La Niña o la Santa María. Estos son pocos y no demasiado grandes, no son estruendosos ni dan miedo. Pero están ahí de vez en cuando, lo mismo que de vez en cuando aumenta la vibración.
Bueno, ya me he alargado mucho con esta cronica. Son las 1:30 de la mañana y cuando publique el post, estaré en el puerto de Marsella.
Un beso desde el centro del golfo de Leon, una mujertic embarcada.
* Ha sido super bonito la parejita de ancianos paseándose por la cubierta cogidos de la mano. yo creo que la contratado la naviera para que todos hiciésemos ohhhhhhhhhh y suspirásemos…
Tags: barco, catalana, costa, crucero, logitravel, mediterraneo, MSC Orchestra, Viajes
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