A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Por Vicky Cabanillas:
“Ayer fue un día muy pleno. Fuimos a un concierto público gratuito donde actuaban Plácido Domingo, y Verónica Villarroel (Cantante de ópera chilena). Nos
entusiasmó la actuación, donde tocaron piezas populares muy conocidas, y hubo una buena puesta en escena: la actuación, la interpretación., la complicidad… Pero sobre todo fue emocionante ver la emoción de la gente. La cultura, de primer nivel, al alcance de todos. Y ver cómo el público paladeaba la actuación con atención y disfrute. Un privilegio estar de pie sabiendo que muchos otros disfrutaban también, mucho mejor que disponer de un palco en un lugar sabiendo qué tantos otros están excluidos.
Siempre debiera ser así la cultura, dar la posibilidad de conocerla a todo el mundo, no prejuzgar que sólo los que poseen dinero pueden entenderla. El arte nos iguala y nos pertenece a todos, y no siente ni vibra más el que más tiene. Más de uno estaba ayer incómodo, en una cultura clasista como la chilena, diferenciándose con la ropa, con los sombreros, y cosas por el estilo, marcando la clase para distinguirse de los nuevos que se acercaban a escuchar al maestro sin “entenderlo”. No sabría decir quien disfrutó más ese día. Fue sin duda una fiesta para todos, sin excepciones.
Ayer se recuperó un espacio popular, la Plaza de Armas, que por las noches se puebla de riesgos y amenazas, y los chilenos la ocuparon de forma pacífica y madura. La enorme tanqueta y los tantos carabineros vigilando la concentración de gente (todavía es demasiado joven la democracia para no temer a tanta gente junta en un lugar clave de la ciudad) estuvieron de más anoche.
Ayer pensé esperanzada, que un pueblo que está preparado para la emoción, aunque no lo crea, está también preparado para la vida. Porque no hay nada más emocionante que atreverse a vivir.”
Vicky Cabanillas
13-03-07
Santiago de Chile