A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…

De manzanas y peras

He secuestrado el mac de la oficina: no voy a pedir rescate por él. Diré que lo he perdido, o que no se de lo que me hablan para no devolverlo nunca jamás. Tendran que arrebatarmelo de entre mis dedos agarrotados por el rigor mortis…

Si es que no se porque lo he cogido: ha sido peor. Yo sabía que esto iba a pasar, pero es como esas tragicomedias romanticas: chica conoce mac, mac se deja manosear por la chica, esta se enamora locamente de él, pero él está comprometido y el compromiso anterior es más fuerte que el amor de la chica. El resultado es una pera con el corazón destrozado por una manzana.

Me gusta su peso, su pantalla, sus iconos y hasta su cargador. Me gusta sentir como mis dedos se deslizan sobre sus teclas, como estas responden a cada pulsación con la rapidez de un amante entregado.

Pero él pertenece a otra: tiene obligaciones, y yo solo soy diversión. Un rato libre de preocupaciones, un lio de convención. Una cana al aire. Y el lunes la vuelta a la rutina, a bailes sin orquesta y a ramos de rosas con espinas, y volveré a Windows y firefox, al botón derecho del ratón y al administrador de tareas.

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