A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…

Enrique y Ana y fantasmas de navidades pasadas

Hace ya mil años que no escucho sus canciones, pero ha sido ponerlas en en youtube, y joder, todavía me se las letras. Marcadas a fuego en mi ADN, porque si no, no me lo explico.

Andaban acabando los 80, y esta mujer tic, tenia hermanos pequeños que cayeron bajo la influencia de este duo, bastante sicodelico, la verdad.

Bailando con el hula hoop, sintiendo pena por la pobre gallinita a la que su madre dejó por una olla de cocido y  llorando amargamente con ” mi amigo felix” , melodrama en 3ª grado…

Y a que viene este post, sacado de las profundidades de la memoria?

Creo que la navidad desencadena cascadas de recuerdos: juegos de mesa las largas tardes de diciembre,  parchis y monopoly.  Unos cuantos años despues, partidas monumentales de continental, trivial y dados en nuestra cafeteria favorita de esos tiempos, el Blasón, con un café con leche y un par de cocacolas. Horas y horas de tute subastado (me encanta el tute subastado y hace años que no juego) cantando cuarenta y arrastrando,  con una copita de anis en casa de una amiga. Navidades de provincias, tardes de café y noches de cañitas, turrones y bombones, sol y sombra en pequeños bares del barrio de pescadores… paseos por los “puestos de los hippies”,  la única posibilidad de comprar regalos originales y baratos.

Años de cabalgatas de los reyes: caramelos y niños gritones, roscones y chocolate con churros en el Paseo.

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