A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
A veces, cuando paseo al perro, tengo profundos pensamientos sobre el tiempo y su relatividad. Parece correr a veces, otras es lento, espeso como el chocolate. Y en algunas ocasiones, está parado en otro día, otro año, otro mundo.

Aqui veis a vuestra mujertic pensando en la relatividad, en el continuo espacio-tiempo y las manchas solares, que no se por qué, pero me tienen intrigadisima.
Tiempos a diferentes velocidades conviven, cruzandose en esquinas de barrios tranquilos, como en las series de ciencia ficción se cruzan los universos paralelos: no puedes quedarte en ese tiempo, no es el tuyo.
En una de esas esquinas está la mercería donde he comprado agujas esta mañana. Lo primero es que soy un desastre total y hace años que no coso (más allá del petit point) y por lo tanto, hace como siglos que no piso una mercería. Ha sido alucinante: no me acordaba de lo que me gustaban las mercerías! yo quiero una mercería! Llena de hilos y botones de todos los colores! Estanterías llenas de lana, cientos de tiras bordadas, cintas de raso, entretela, alfileres e imperdibles.
Por tener, la mercería tenía 6 clientas antes que yo, así que pacientemente pasee la vista por todas las estanterias. Pero antes hice recuento: 4 señoras mayores, un bebe que ejercía perfectamente el papel de agujero negro de atención en este universo paralelo y una mujer de mi edad. Una bobina de hilo de ganchillo para una chaquetita de bebe. Azul, por supuesto, botones y cinta de raso blancos. Adornos para el vestido de gitana, que la feria se acerca. Cremallera como para un hombre, no, no muy ancha, es para una chaqueta.
Por cierto, esta foto es de esta web: tienen cosas preciosas en casas de muñecas.
Ya me estoy dispersando. Retomo el hilo.
A los minutos de estar en la cola, empecé a preocuparme: ni un movil sonó, lo único electronico era la caja registradora, y las empleadas anotaban en una libreta todas las compras, para cuadrar caja. Miraba la calle y veia los coches pasar: pero ni un solo sonido llegaba al interior de la tienda. Busque en mi bolso mi IPod y consulté la fecha: si había viajado en el tiempo, mi IPod no se había enterado. Esto, y una referencia de una clienta al metro, me convencieron que seguía en el 2009. Por cierto, tengo que cambiar la musica a mi IPod.
Salgo de la tienda, recuperandome de este viaje temporal de barrio, cuando suena de fondo, en la calle de al lado, el afilador.
¡Qué mona la perrica! A mà me encantan las mercerÃas, tanto las de barrio como las grandes (léase Pontejos en Madrid). Me comentó una mujer tiempo ha, que le parecÃa raro que una chica joven como yo se hiciera sus apaños de costura (bajos de pantalones, etc.) pero es que para mà es otro hobby más.
Me acabo de morir de un ataque de amor al ver a tu perrita. Es simplemente TOO MUCH.
Que sepas que he mandado el link de la foto a http://cuteoverload.com , que tanta lindura junta merece ser compartida con el mundo.