A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Leyendo este post sobre fanfiction de Star Trek, me ha dado la envidia mala, lo reconozco, y he decidido hacer un pequeño viaje por el pasado y explicaros como llegué al fandom (fanfiction y fanvid) de BSG.
Lo primero: me gusta la ciencia ficción, pero tengo un gran defecto: soy una cursi y estoy orgullosa de serlo. Siempre pensé que eran departamentos estancos: cada uno por su lado, sin mezclarse. “Stargate SG-1″ y “Las Chicas Gilmore”, sin posibilidades de elementos comunes.
Yo siempre que veía una serie (sci fi o no) siempre me sentía atraída por la pareja de protagonistas: el manido recurso de “ahora te quiero – ahora te odio”, el juego del ratón y el gato del amor (toma cursilada, espero estáis preparados para varias así, que estoy inspirada y cualquier cosa puede pasar) solía decepcionarme: los escritores difícilmente consiguen llegar a una resolución valida: cuando la pareja se hace estable, pierde la chispa. Por esa razón suelen estar temporada tras temporada viviendo bajo esa tensión, casi siempre de carácter sexual con claros tintes románticos, que, guste o no, suele ser parte de la trama y una razón de peso para que muchos espectadores sigan enganchados/as a la serie. Un buen ejemplo son Mulder y Scully en Expediente X: al menos en esta relación en la última película tenemos una resolución, y los sueños de millones de shipper “around the world” se han cumplido.
Esto me había pasado siempre, aunque no le había puesto una etiqueta: me vienen a la cabeza series como Remington Steele, Luz de Luna, Alias, Nikita, Buffy…
Nunca me había pasado en una serie de ciencia ficción: aunque decir nunca es demasiado rotundo. Mirando en retrospectiva en BSG (la original) podríamos decir que yo era shipper Apolo/Starbuck, aun cuando en la BSG original eran hombres los dos. Pero había química. Con Star Trek, no la ví. No conseguí sentirme atraída de esa manera por los personajes como para hacerme shipper. No quiere decir que no me guste: simplemente, ninguno consiguió cautivar de esa manera a mi imaginación, que en definitiva es la base del fandom. En Star Wars Luke/Leia, R2D2/C3PO, Han Solo/Leia y Luke/Han Solo. Las típicas, vamos.
Entonces llegó Galactica. La vi a regañadientes (starbuck una mujer, como va a ser eso, me niego a ver una serie que no es capaz de mantener los cánones de la serie primitiva y bla bla bla…) pero la historia (y la manera en que la cuentan) me enganchó. Y de repente, todo tuvo sentido: mucho mejor, donde va a parar, la tensión sexual aumenta y es políticamente correcta entre Apolo y Starbuck, llegando a extremos dignos de Anatomía de Grey. Serie que, por cierto, no veo por ser demasiado cursi. No hay explosiones ni nada, demasiado estrogeno en los guiones…
Una vez que descubrí que no estaba sola en el universo fandom (y tampoco del todo loca, solo un poquito ná má) he pasado horas y horas disfrutando como una enana. Leyendo relatos (no los porno, que los hay, pero no me ponen ná, a menos que sean de Sam/Kara/Lee, una pequeña y perdonable perversión), viendo fanvid. Porque algunos de estos vídeos son una pequeña joya, y me han ayudado a no perderme en los largos años que han pasado entre temporada y temporada.
Valoro el trabajo que tienen los fanvid: he trabajado mucho tiempo editando vídeos, y se que estos pequeños vídeos musicales llevan horas de edición, elección de la música y los clips, horas de sincronización, a veces con herramientas básicas: Windows Movie Maker. Me gusta sobretodo ver como un autor de fanvid poco a poco va evolucionando: de wmm a programas más robustos de edición de vídeo, cambiando su pc por un mac solo porque trabajar con vídeos en mac les abre muchas más posibilidades. No son expertos editores: rinden un tributo a una serie de la mejor manera que saben. Y eso me gusta: hace que la serie esté viva, llena de interpretaciones, todas (o casi todas) validas.