Ahora que ya estamos a las puertas de la navidad (yo sigo el calendario del Opencor, y si el Opencor dice que ya es Navidad, ¿quién soy yo para llevarles la contraria?). Los mazapanes, turrones y demás delicias inundan los supermercados y grandes superficies, los anuncios de juguetes se incrementan y llega la hora de los clásicos en televisión. Horas de programación que rellenar con programas baratos y reposiciones de películas.
Una de las más típicas es la norteamericana “Que bello es vivir“, aunque también recuerdo haber visto en navidades pasadas: diversas versiones de la historia de Dickens “Cuento de Navidad“, innumerables películas infantiles, de esas tan malas que ni retienes el titulo, y recuerdo una navidad (hace años, que una ya es mayorcita) que repusieron la saga completa del “Planeta de los simios“.
Pero la película que considero imprescindible en una navidad que se precie de serlo, es “Gremlins“, tierna y terrorífica a la vez. ¿Quién no se encaprichó de Gizmo?¿Quién no se partió de risa con la escena del cine?
Solo tengo una queja de esa peli. La historia del padre de la chica, que murió una navidad atrapado en la chimenea. No me gusta nada, creo que es drama de más en la historia. Por lo demás, aún disfruto de ella (con una bolsa grande de palomitas) y cuando termina, aún deseo un Gizmo y no me importaría tener un gremlin malo, ese de la cresta si puedo elegir.
Feliz Navidad Gizmo.
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