A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Acabo de llegar de mi primera gran manifestación atravesando parte de la ciudad. Nunca antes me había sentido tan motivada. Y es que el plan de Bolonia nos deja sin competencia a los ingenieros informáticos, aparte de otras muchas más barbaridades, y creo que somos muchos los que hemos dicho “hasta aquí llegamos”.
La verdad es que no me esperaba tanta afluencia en Sevilla, yo calculé unas 2.000 personas, vaya, más que nada porque para ocupar media avenida de la Constitución o la calle San Fernando enterita se necesitan más de 500 personas, como dicen algunas publicaciones (íbamos un pelín juntitos). Ni tanta diversidad en la edad, yo me esperaba ser la abuela de la manifestación, pero no, había gente de todas las edades. Y es que te dejen sin competencias, y que cualquier otra persona pueda realizar tu trabajo toca mucho la moral de la gente. Imaginaos que yo, que tengo bastante familia que son médicos, me empollo todos sus apuntes y libros, y me pongo detrás de ellos a ver cómo trabajan. ¿Me facultaría eso poder trabajar como médico?. Y lo mismo para las profesiones de arquitectura, cualquier ingeniería,… pues eso es lo que pasa en nuestra profesión. El que sepa arreglar un Windows o hacer una paginita web no lo convierte en un ingeniero, que ha estudiado análisis, bases de datos, teoría de la programación, arquitectura de sistemas,… lo que nos capacita para mucho más que arreglar que un PC no arranque, o que el enlace de una web no apunte correctamente.
Pero nos queda bastante camino para poder llegar a ese punto, aunque hoy se ha subido el primer peldaño.