Me ha dicho la profe que tengo que hacer una redacción y usar más de 350 palabras.
La historia de mi vida
por Caperucita Azul.
2º B
Asignatura: Mujeres TIC
Érase que se era una inocente niña llamada Caperucita, que debía llevarle una cestita con comida a su pobre abuelita que vivía en el bosque…
Un momento!!! un momento!!!
En el bosque????
Perdón. Nada de esto ocurre así ahora. El bosque lo quemaron el pasado año para que una inmobiliaria asociada a un importante grupo de poder político construyera una macro urbanización de turismo rural.
Turismo rural???? Sin bosque????
Bueno… veréis… En realidad tienen estudiado en los planos realizar un bosque de poliestireno: material que al ser de todo menos natural, evita la proliferación de ginecocas béticas (las famosas orugas peludas urticantes, conocidas genéricamente como procesionarias Gutiérrez que le veo…)
El caso es, no nos desviemos, que Caperucita había de llegar a casa de su abuela.
Pero… he dicho su casa????
No no y no!!!!
Para empezar la casa del bosque ya no existía por el consabido incendio, pero no debéis preocuparos porque la dulce abuela no sufrió mal alguno, ya que no pasaba mucho tiempo en el hogar. Su vida la empleaba entre clases de Batuka, de japonés escrito, la reunión de los martes con las chicas, las clases de Wordpress, las ayudas a la comunidad de niños desfavorecidos, y la colaboración con la planta de reciclaje.
No, no era una de esas abuelas de bata negra y pañuelo anudado a la cabeza –cual abuela de la Fabada Asturiana- ni se dedicaba hacer pañitos de ganchillo para colocar encima del ordenador…
Esta abuela ya en sus tiempos mozoa fue una mujer TIC. Y a Caperucita Azul le gustaba por eso. Disfrutaba viendo a su abuelita trabajar con Linux. Y era por esa misma razón por la que, encantada, atravesaba autovías, cañadas reales, circunvalaciones y M40s acompañada de su GPS, para llevarle en la cestita su biofrutas de multivitaminas con soja y bifidus, y su barrita bioenergética de Omega 3 (que ayuda a regular el colesterol).
Hacía todos los días el camino, a pesar de las advertencias de los miedosos y los poco osados que temían al lobo feroz.
Pero Caperucita hacía tiempo que había solucionado ese pequeño problemita del lobo… Aunque esta es otra historia -que no otro cuento- que merece ser contada aparte.
Y azulín azulado, este post se ha terminado
Ah! Por cierto! Adjunto una fotito con el lobo. Es del pasado verano. :)


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[...] Mis conversaciones están llenas de 0 y 1, como dice caperucitaazul. A veces miro a mis compañer@s de cuart@ (programación) y me digo a mi misma:”Y lo peor es que los entiendo, maremiaquevaaserdemi”. [...]
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