Despues de días llenos de buenas intenciones y comilonas, hemos vuelto casi a la rutina por un par de días, que Nochevieja está a la vuelta de la esquina.
Un par de kilos después, y unas horas de viaje en tren fundieron mis neuronas ayer. No queráis saber lo que me ha costado esta mañana arrancarme de la cama (bendito nórdico), abandonar mi Wii y mis juegos nuevos (Resident Evil y Sims, Naufragio) y la comodidad de mi sofá para trabajar un poquito… solo un poquito…
La navidad tiene siempre aroma a tarjeta de crédito quemada y a castañas asadas. Y aunque el frío no es lo que era, aún es apetecible la mesa de camilla, el anís y los mantecados.
Así que hoy, a pocos días para la Nochevieja, con los planes hechos y mi frigo vacío, nos preparamos para la fiesta del exceso que siempre es la última noche del año. Un poco más de comida, un mucho más de bebida y algunos buenos humos.
Un día es un día
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