Como mi abuelita siempre dice, hay que tener mucho cuidado al hablar para no meter la pata. Así que por esta razón voy a empezar a poner ejemplos de cómo el lenguaje puede afectar a las relaciones sociales si no se utiliza con cuidado…
Porque todos sabemos que en muchas ocasiones las palabras son más afiladas que el cuchillo de cortar jamón.
Y empezaré con un ejemplo muy común. Se trata de una frase que puede meternos en muchos aprietos si no somos un poquito cuidadosos al expresarla:
“La perra de mi hermana está preñada”
- Modifíquese “de mi hermana” por “de mi madre”, “de mi suegra”, etc…
- Nótese que no queremos decir que mi hermana vaya a tener un retoño
- Tampoco se da el caso de que yo le tenga poco respeto/estima a mi hermana
No.
En este caso como todos sabemos, mi hermana/suegra/madre/abuela tiene una perra, y la susodicha perra va a tener cachorritos.
Todo esto es muy obvio, sí.
¿Pero quién no ha cometido alguna vez este fugaz desliz dejando a la persona que le escucha con una brizna de duda…?
¿¿¿¿¿¿Será realmente su hermana la preñada?????

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