Las teles hacen su agosto
Agosto 21, 2008 | Category: Opinión
No digo que se alegren. Digo que lo disfrutaron. Como enanos. Equipos desplazados a la zona, expertos que nos analizan el accidente hasta el más pequeño detalle. Palabras, palabras y palabras. Palabras vacías, llenas de morbo y suposiciones, que no hacen más que crear confusión.
Imágenes en bucle en todas las televisiones generalistas, cansadas ya de las migajas de las noticias olímpicas, que vieron la oportunidad de entrar en la historia trágica de la aviación española. Se saben el centro de la noticia mundial: hay que aprovecharlo. Corramos todos al IFEMA, con suerte, tendremos las imagenes más apreciadas: familiares que, con el alma aleteando por una pequeña esperanza, intentarán reconocer el cadaver, posiblemente carbonizado, de su hijo/a, marido/a, amigo/a…
Morbo del bueno: me ha recordado al 11M tanto, que no sabía si salir a la calle con la pancarta a gritar “¿quien ha sido?”.
Escuchando a los periodistas desplazados a la zona (que suerte han tenido hasta en eso, estaban bien cerca del aeropuerto) oia de fondo el sonido de alas batir: volando como buitres alrededor de las salas preparadas para los familiares, a la espera de la caza de la madre abatida, o del marido destrozado: esas primeras lagrimas en televisión valen millones.
Gracias a los jueces no hemos visto (por ahora) las imagenes del SAMUR: Al menos alquien se ha preocupado por el respeto. A las desafortunadas victimas (joer, que mala suerte han tenido, de veras) y a los familiares. Ver personas carbonizadas no es plato de buen gusto, pero que ese cadaver sea tu pariente, sirviendo de cena a las 8 de la tarde, es escandaloso.
Es escandaloso que los ojos les brillara de la emoción: un notición en directo. Es escandaloso que parte de las noticias que se podían ver en la televisión, fuesen leidas en Internet, y maquilladas como “Trabajo periodistico”. Roza la indecencia que la palabra que más pudieramos oir ayer fuese el dolor de las familias, cuando ellos no respetan el dolor y se lanzan al testigo despistado, lloroso y abatido, para sacarle el jugo, jugar con su dolor y comentar con desparpajo: “este hombre se ha rendido, cree que sus familiares han muerto”. Cuando se habla de 152 muertos, hay poco lugar para la esperanza.
Esto no ha acabado. Nos quedan las imagenes de la noche en la improvisada morgue, las incesantes visitas de autoridades, que han dejado sus vacaciones y han corrido a Madrid (como era su obligación), las capillas ardientes y los dolorosos funerales: horas y horas de televisión de la buena, de las que te tocan el corazon.
Y despues de eso, la vuelta a la normalidad: a nadie le interesará seguir recordando el accidente (y menos que a nadie a Barajas y autoridades aereas) y poco a poco, solo las familias tendrán el día de ayer marcado en el calendario con rojo sangre: el color de la vida y del dolor.
P.D. Se que me he pasado con el drama. Espero que sepais perdonarme.
Tags: accidente aereo, avion, barajas, Opinión, Televisión
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