A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Estaba yo enfrascada en lo mío. Mi cuerpo frente al monitor y dedos sobre el teclado para ganarme las habichuelas. Mi espíritu viajando por estos mundos de Dios (o energía cósmica o como queráis llamarle). Y la cabeza mitad y mitad en cada uno de esos quehaceres cuando me he descubierto (sí, esto me suele pasar, voy tan a mi rollo que ni yo soy conciente de lo que mis diferentes yo hacen. Mientras curro, fantaseo y a ratos me doy cuenta de esa dicotomía por la cosa más estúpida o payasa) parafraseando la famosa canción de revista, que popularizó la incobustible Concha Velasco: Mamá quiero ser artista
Y me he visto vestida con corpiño mientras bajaba por una escalera rodeada de mujeres vestidas (o desvestidas) con plumas que coreaban y yo cantaba (para eso sí que hay que tener imaginación porque más parezco un elefante barrinando cuando lo intento):
Mamá, quiero ser pin-up,
¡oh! mamá, ser como Vinila,
con corpiños raros
y con otros trapos,
de mujer felina
que hace suspirar.
Mamá, quiero ser pin-up,
¡oh! mamá, ser Dita Von Teese,
dedicar sonrisas
y en el escenario
pisar a diario
alfombras de rosas.
¡Que feliz me sentía imaginándome con la piel blanquita, la ropa de los cincuenta, pisando fuerte por la calle con mis zapatos de tacón, y enviando besos de labios rojos a los transeuntes¡ cuando he abierto los ojos y he visto el cursor parpadeando como reprochádome que me hubiera olvidado de él. Creo que el Barcelona Tattoo Expo (con la visita de las Pin Ups) me está empezando a afectar.
Mmm… A mi tambien me gustaria que fueras pin-up… jeje ;)
Te comprendo perfectamente, yo también me doy cuenta a veces de esa dicotomía (por ejemplo, ahora, que no debería estar escribiendo aquí sino haciendo trabajos) y también me he descubierto a mí misma imaginándome vestida a lo años 50 (y 40, y 30,si la cuestión es imaginarse…) y sin llegar a ninguna parte. Un placer leerte =)