A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Reconozco que a veces me gusta ver cine español antiguo: de los 40 a los 70, aunque me hastían las de la epoca del destape. Yo lo llamo mi momento costumbrista mensual. Suelo hacerlo cuando estoy sola, así no castigo demasiado a mi cari cari, que no entiende que lo mio es como visitar un museo: la españa que nunca fue y la que siempre ha sido.
De estas peliculas acabo siempre un poco harta, sobretodo por el tufillo (o tufazo) machista y las bandas sonoras cansinas y repetitivas que hacen algunas historias más dificil de tragar.
Pero ya os he dicho que es como visitar un museo: no solo de personajes, si no también (y para mi lo más importante) de objetos. Objetos que me gustaría tener ahora, en el año 2009, como simbolos anacronicos de un tiempo rescatado de la memoria.
El primero, el telefono cobra: No me digais que no es el culmen del sofisticamiento.

Estiloso telefono: su presencia en una casa le da clase y categoria, a la vez que un toque moerno que te cagas
Las cortinas sesenteras: Este es claramente un amor condenado a no existir. En general, odio las cortinas. Jamas serían llamativas, ni con grandes estampados. Algo discreto, neutro es con lo que más comoda estoy… pero… estas cortinas me resultan hipnoticas: en cuanto aparecen en una pelicula me enganchan. Suelo esperar con impaciencia su aparición y busco todos los detalles: si el jarron hace juego con alguno de los colores de la cortina (no es dificil), por ejemplo.
Las sillas y los sillones: flipantes! tendría uno de cada, pero me tiraría todo el día sentada en ella pensando que estoy orbitando en una nave espacial, girando y teniendo conversaciones con Houston.
El mueble bar: sobre todo esos que tenían una barra, como los de un bar, y estaba lleno de bebidas sofisticadas.

Como no he encontrado nada que me gustara he colocado esta foto: os juro que se parecía mucho al mueble bar de casa de mi abuela. Solo que ese estaba lleno de caramelos Solano.
Ahora, demostrando la agilidad mental que me caracteriza, enlazo con lo de los caramelos y os muestro uno de mis objetos preferidos: las cajas antiguas de metal.

No solo de caramelos: tengo cajas de colacao, de carne de membrillo, de tabaco... las posibilidades de las cajas de metal son infinitas
Ya que he entrado de lleno en mis objetos favoritos no puedo dejar de mencionar a la lampara de lava.
Una radio antigua, de los 40 o los 50. Que funcione y sea dificil de sintonizar, que las radios no han vuelto a ser lo mismo desde que se sintonizan solas…
Lo que tal vez lleve peor de este tipo de pelÃculas es la “lentitud” o tranquilidad con la que fluye la trama, sin prisas, se notaba que el tiempo no era algo apreciado y excaso en aquellos tiempos.
De todas maneras las costumbristas de principios de siglo no están nada mal ;)
Me quedo con el teléfono, lo que no sé es dónde lo pondrÃa… ¿¿tienen versión móvil??? juas!