A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
He estado perdida estos días: una mudanza me ha mantenido alejada del ordenador, de Internet, de mi vida online.

No haber navegado durante una semana tiene ventajas: cientos de cosas curiosas que no os he mostrado y siguen en internet, agazapados, esperando. Por ejemplo esto: aerosol con poder de atracción: tiene de todo mirra, incienso, un cristo sufriente... con un 20% gratis! Ofertón!
Y además de agujetas, he ganado un par de monitores buenos, pero he perdido algo: energía y un par de mecheros, fácilmente reemplazables both of them.
En esta mudanza, más larga que un día sin pan, hemos tenido compañeros a los que no le hemos agradecido bastante su apoyo: en esos momentos en los que lo que tienes ganas es de pegarle fuego a todo y salir corriendo (cosa que no podíamos hacer porque previamente habíamos perdido los mecheros) ellas han sido las que han mantenido la calma: ellas y un amigo infatigable, el carrito del supermercado.
Y luego salimos a comer por ahi: una comida relajada y tranquila, llena de compañerismo y risas.
A él, al carrito de supermercado, le dedico esta oda, en muestra de mi gratitud:
“Carrito del supermercado, anonimo compañero
de la maruja, del vagabundo y del chatarrero
Carrito del Dia, del Carrefour y del Hipercor
viajero incansable por cambiantes pasillos,
moviéndote al ritmo de las ofertas 2×1,
4×3 o compre ahora y pague el miercoles.
Carrito de supermercado, esperas encadenado
y tu libertad dura lo que dura una visa a primeros de mes.
Oh, carrito, ayuda anonima a las desesperadas que, con 50 centimos
y mil viajes, hacen una mudanza en 3 días.
Carrito de supermercado, perdido ahora entre tus iguales.
A Dios pongo por testigo que siempre tendrás un hueco en mi corazón.
Y nunca volveré a pasar hambre.
Y que salvaré Tara y encontraré el dinero para los impuestos y .. mierda.. mis cortinas no son de terciopelo!
Y para terminar, una foto WTF de regalo, así, por que me da la gana.