A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Después de haber intentado (la contaminación lumínica me lo pone difícil) quedarme dormida mirando al cielo sevillano (como echo de menos el cielo y las estrellas) me he levantado poseída por el espíritu del astronauta que llevo dentro.

Me encanta ver como despegan los transbordadores espaciales. Son contaminantes, peligrosos y ruidosos, pero llegan a un lugar lejos, muy lejos, donde los sueños de los que nunca estaremos ahí viven, comodamente instalados entre la basura espacial y los satelites de la NASA.