A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Pues ya estoy aquí, queridas amigas y amigos, compañeros y compañeras. Una hora de retraso en el vuelo (me encanta volar, pero detesto los aeropuertos y las compañias aereas) por problemas tecnicos solventados en Sevilla (gracias a los dioses de Kobol, porque solventarlos en vuelo hubiera sido más dificil). Me ha hecho mucha gracia escuchar, cuando estaba embarcando, como una auxiliar de Vueling llamaba a la terminal a preguntar “que le habeis dicho a los pasajeros?” Nada, no nos han dicho nada. Nos tuvieron una horita en la puerta de embarque, esperando, y solo decían: “No lo sabemos, puede ser una hora o media. Les avisaremos”. Me encantan como tratan a los pasajeros estas compañias…
Así que mientras pienso que hago, si ir al centro (con el peligro que ello conlleva, demasiado cerca de tiendas y estamos a final de mes) si irme al Oceanografico (que sin camara no se, no me apatece tanto) he almorzado en el hotel. Doy gracias a los dioses de kobol (y a los cocineros del Sorolla Palace) por una de las hamburguesas más deliciosas que he comido últimamente: con tomates y cebolla a la plancha y una carne suave y en su punto; ni demasiado cruda ni demasiado hecha.
Creo que me han leido el pensamiento…
[...] os hemos estado comentandoos sobre Vueling estos últimos dÃas: yo una hora de retraso, Caperucita Azul y Xiva 3 [...]