A mi no me importa el dinero: lo verdaderamente importante es lo que puedo comprarme con él…
Se que me está mirando. Orgullosa, sabe que tarde o temprano caeré en sus brazos, y saborearé el dulce pecado de manera lenta y pausada.
Imagino su sabor en mi boca, su olor en mis manos, y aunque se que no podré resistir mucho más, lo intento.
En el fondo, ella y yo sabemos que es inútil. Estoy luchando contra mis instintos, y no va a durar, porque empiezo a flaquear. Mi voluntad se diluye poco a poco ante su penetrante mirada amarilla.
Esta claro que de hoy no pasa. Hoy me como un tierno bollito.